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14 de octubre de 2026 · 7 min de lectura · Por Janizbel Ferrera

Qué hacer con el décimo tercer mes (y por qué se te va en una semana)

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Qué hacer con el décimo tercer mes (y por qué se te va en una semana)

Hay una conversación que tengo tres veces al año, siempre con las mismas fechas: abril, agosto y diciembre. La persona recibió su décimo, y para cuando nos sentamos a hablar ya no sabe exactamente en qué se fue.

No pasa por falta de disciplina. Pasa porque el dinero llegó sin tener un trabajo asignado, y el dinero sin trabajo asignado siempre encuentra uno solo.

Primero, los números

El décimo tercer mes en Panamá se paga en tres partidas, cada una el 15 de abril, el 15 de agosto y el 15 de diciembre. Cada partida corresponde a un cuatrimestre distinto: del 16 de diciembre al 15 de abril, del 16 de abril al 15 de agosto, y del 16 de agosto al 15 de diciembre.

El cálculo general es sumar los salarios brutos de ese cuatrimestre y dividirlos entre doce. Entra el salario base, pero también las horas extras, comisiones, vacaciones y licencias remuneradas, cosa que mucha gente no sabe y por eso le sale una cifra distinta a la que esperaba.

De ahí se descuenta la cuota del Seguro Social, y según tu nivel de ingreso también puede aplicar el impuesto sobre la renta. Las tasas y los tramos cambian con el tiempo, así que el número exacto confírmalo con tu planilla o con la Caja de Seguro Social, no con un artículo de internet. Incluido este.

El décimo no es un bono. Es salario tuyo que te pagan tarde y en tres pedazos.

Por qué desaparece

Porque llega con una etiqueta mental que dice dinero extra. Y el dinero extra se gasta distinto: se decide en el momento, se decide en la tienda, se decide con el ánimo del día.

La partida de diciembre es la peor de las tres, y no es casualidad. Llega justo cuando llegan las cenas, los regalos, los estrenos y la presión social de que el año terminó bien. Para el 2 de enero la persona está con la misma deuda, menos el dinero, y con una culpa nueva encima.

El orden que yo uso

No hay una fórmula mágica, pero sí hay un orden que evita los errores caros. Decide esto antes de que caiga la partida, no después.

1. Si hay deuda cara, ahí va primero

Deuda cara es tarjeta de crédito y préstamos de tasa alta. Pagar una tarjeta al 20 o 25 por ciento anual es el único lugar donde tu dinero te da un retorno garantizado de ese tamaño. No hay inversión que le compita, y no tiene riesgo.

Importante: abónalo a capital y revisa en el estado de cuenta que así se aplicó. Y si puedes, bájale el límite a la tarjeta después de pagarla. Si no, en marzo está igual de llena.

2. Si no hay deuda cara, construye el colchón

Un fondo de emergencia no es un lujo, es lo que impide que el próximo imprevisto se convierta en la próxima deuda. Si todavía no tienes nada, la meta no son seis meses de gastos, es el primer mes. Esa primera partida completa en una cuenta separada cambia el juego más de lo que parece.

3. Lo que queda, repártelo antes de verlo

Aquí entra lo que sí vas a disfrutar, y conviene que entre a propósito y no por descarte. Un porcentaje fijo, decidido antes, y sin culpa. El objetivo no es que no gastes nada: es que lo que gastes lo hayas decidido tú y no la vitrina.

Los tres errores que veo todos los años

  • Gastarlo antes de recibirlo. Comprar en diciembre contando con la partida del 15 es usar la tarjeta como adelanto. Lo que llega ya está comprometido y encima con intereses.
  • Pagar un poco de cada deuda. Repartir doscientos dólares entre cinco acreedores no mueve ninguna. Mejor liquidar la más cara, o la más pequeña si lo que necesitas es ver un avance real.
  • Usarlo para el abono inicial de algo nuevo. El décimo paga la entrada, pero la cuota la pagas tú los siguientes treinta y seis meses con el sueldo que ya no te alcanzaba.

Lo que cambia si lo decides antes

La diferencia entre quien aprovecha el décimo y quien no, casi nunca es cuánto gana. Es que una lo decidió en octubre y la otra lo decidió en la fila de la caja.

Si quieres llegar a la próxima partida con un plan en vez de una intención, eso es justo lo que trabajo en el acompañamiento 1 a 1.

Janizbel Ferrera
Escrito por
Janizbel Ferrera
Coach financiera certificada · Colón, Panamá. Une lo financiero con lo mental y emocional.
Sobre mí · Instagram

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